¿Qué suelo poner en la la cocina? ¡Aprende a elegir el indicado!
Durante la época de nuestros abuelos y padres, la cocina era un lugar en el que se reunían varios miembros de la familia a hablar mientras preparaban la comida.
Una práctica que con el paso del tiempo se ha recuperado, especialmente ante la gran tendencia de abrir las cocinas al salón, convirtiéndolas en cocinas americanas en las que pueden fluir las conversaciones con los invitados, mientras los anfitriones terminan de darle los últimos detalles a los platos.
Ahora bien, ¿qué suelo poner en la cocina? Porque hay muchas opciones disponibles como el suelo imitación madera, un vinílico… Pero, ¿cuál es el indicado? ¿Qué características debe tener para ser perfecto? ¡Te lo explicamos en esta guía y te daremos algunas ideas para la futura reforma de tu cocina!
¿Qué características debe tener el suelo de una cocina?
Es una pregunta muy común cuando planteamos una reforma. Aunque en los últimos años se ha vuelto tendencia unificar el suelo de toda la casa, hay que tener en cuenta que las condiciones “ambientales” de la cocina son diferentes, y el suelo debe tener unas características muy concretas.
Resistencia a la humedad
A diferencia de un pasillo o una habitación, la cocina está expuesta a la presencia de líquidos de forma diaria. Desde el vapor que se genera al cocinar hasta el agua que puede salpicar del fregadero o posibles fugas de electrodomésticos.
El suelo de esta estancia necesita tener un grado de absorción de agua prácticamente nulo para evitar que el material se hinche, se pudra o genere moho en sus capas inferiores.
Baja adherencia de sustancias
La grasa es el mayor enemigo de las superficies en la cocina. Los humos y las salpicaduras de aceite crean una película que requiere una limpieza con productos químicos más potentes que los que usarías en un salón. El suelo de la cocina debe ser capaz de soportar el fregado diario y el uso de desinfectantes sin que su capa superficial pierda brillo, color o textura con el paso de los meses.
Resistencia frente a impactos y caídas de objetos
En la cocina es habitual que se caigan utensilios pesados: una olla de hierro, un cuchillo o un bote de cristal.
Situaciones diferentes a las que podrían pasar, por ejemplo, en un dormitorio, en la cocina el suelo debe tener un núcleo de alta densidad que evite que la pieza se desconche o se agriete ante el primer impacto. La dureza del material es, por tanto, un factor de seguridad y longevidad.
Propiedades antideslizantes para evitar accidentes
Al ser una zona propensa a tener el suelo mojado o con restos de aceite, el riesgo de resbalones es mucho mayor. Por seguridad, el pavimento de la cocina suele requerir un coeficiente de fricción más alto. No tiene por qué ser un suelo rugoso que resulte difícil de limpiar, pero sí uno que garantice que, incluso en condiciones de humedad, el pie tenga agarre.
¿Cuál es el mejor suelo para la cocina?
Por desgracia no existe una única respuesta correcta, sino un material adecuado para cada estilo de vida y presupuesto.
Vamos a desglosar las diferentes opciones que recomendamos, basándonos en su durabilidad y estética.
Suelo imitación madera para la cocina
Es la opción perfecta para quienes buscan la estética y el confort del parquet, pero con la dureza de la roca. Generalmente fabricado en gres porcelánico, este material ha revolucionado el diseño de cocinas al permitir una continuidad visual increíble.
- Ofrece una resistencia total al agua y a la humedad debido a su bajísima porosidad, lo que permite fregar con la frecuencia que sea necesaria sin riesgo de deformación.
- Presenta una dureza superficial extraordinaria que soporta el arrastre de sillas, banquetas y el tránsito constante de personas sin que aparezcan marcas de desgaste.
- Es un material ignífugo que no se ve afectado por las altas temperaturas ni por las cenizas o chispas accidentales que pudieran saltar de una zona de cocción.
- Permite disfrutar de texturas que imitan el relieve del poro de la madera natural, proporcionando un agarre extra que ayuda a prevenir resbalones innecesarios.
- Mantiene su color inalterable frente a la luz solar directa y el uso de productos de limpieza agresivos, garantizando que el tono elegido no amarillee con el tiempo.
¿Pavimento hidráulico en la cocina?
Este suelo es un clásico que ha vuelto con mucha fuerza, aportando un toque artesanal y geométrico que rompe con la monotonía de las cocinas blancas o grises.
- Aporta un valor decorativo inmenso gracias a sus patrones repetitivos que pueden utilizarse para zonificar el área de la mesa o como una alfombra visual bajo la isla.
- Es muy eficaz disimulando pequeñas manchas o gotas de agua gracias a la complejidad de sus dibujos y colores, lo que resulta muy práctico en el día a día.
- Permite crear combinaciones totalmente personalizadas que dan un carácter único y “vintage” a la cocina, alejándola de los diseños estándar de catálogo.
- Se fabrica habitualmente en gres porcelánico de alta resistencia, lo que garantiza que, a pesar de su aspecto delicado, sea un suelo extremadamente duradero.
- Resulta ideal para combinar con muebles de cocina lisos y minimalistas, ya que el suelo se convierte en el verdadero protagonista visual del espacio.
Cubre el suelo rápidamente con baldosas de gran formato
Si lo que buscas es una cocina que parezca sacada de una revista de arquitectura, las piezas de gran formato son la elección ganadora por su limpieza visual.
- Reduce al mínimo la cantidad de juntas entre piezas, evitando que la suciedad y la grasa se acumulen en las uniones, facilitando enormemente el mantenimiento diario.
- Genera una sensación de amplitud espacial inmediata, ya que al haber menos cortes visuales, el suelo parece una superficie continua que expande la habitación.
- Permite replicar con una fidelidad asombrosa el aspecto de piedras naturales de lujo, como el mármol o la caliza, pero sin los problemas de porosidad de estas.
- Ofrece una estética moderna y sofisticada que encaja a la perfección con el diseño de cocinas de planta abierta que se integran en el salón.
- Asegura una planimetría casi perfecta, lo que evita los pequeños escalones entre baldosas que a veces ocurren con formatos más pequeños y difíciles de nivelar.
Un toque único con un pavimento rústico
Para quienes sueñan con una cocina de estilo rústico, el barro cocido o sus imitaciones cerámicas aportan una textura y calidez que ningún otro material logra.
- Proporciona una sensación de hogar y confort inmediata gracias a sus tonos tierra y sus bordes ligeramente irregulares que evocan lo artesanal.
- Es un suelo extremadamente sufrido que envejece con mucha dignidad, permitiendo que el desgaste natural se convierta en parte de su encanto estético.
- Ofrece una superficie con un relieve natural que suele ser antideslizante por defecto, aportando seguridad en zonas donde suele haber agua.
- Combina de forma magistral con encimeras de piedra natural y muebles de madera, reforzando ese aire acogedor de las cocinas tradicionales.
- Aporta una inercia térmica muy buena, manteniéndose fresco en los meses de verano y reteniendo el calor de forma eficiente en los climas más fríos.
Prueba la nueva tecnología de vinilos SPC
Si no quieres quitar el suelo actual pero necesitas un cambio radical en tu cocina, el vinilo de núcleo rígido (SPC) es la solución técnica más avanzada.
- Es un material totalmente impermeable que no se ve afectado por derrames de agua estancada, lo que lo hace totalmente apto para zonas de fregado.
- Cuenta con una instalación mediante sistema de clic que es limpia y silenciosa, permitiendo renovar el suelo de la cocina en apenas unas horas sin generar escombros.
- Ofrece un núcleo de piedra y plástico que lo hace mucho más estable y rígido que los vinilos antiguos, evitando que se marquen las imperfecciones del suelo inferior.
- Resulta mucho más cálido y confortable bajo el pie que la cerámica, lo que reduce la fatiga si pasas muchas horas de pie cocinando.
- Dispone de capas protectoras contra los rayos UV y las manchas, lo que facilita que incluso los vertidos de vino o aceite se limpien con un simple paño húmedo.
¿Cómo elegir el color del suelo de la cocina?
Una vez elegido el material, el color es el factor que determinará si tu cocina se siente equilibrada o agobiante. No te guíes únicamente por tu gusto personal, ten en cuenta los siguientes factores:
La importancia de la luz en cocinas pequeñas
Si tu cocina tiene pocos metros cuadrados, la regla de oro es apostar por tonos claros como los blancos rotos, cremas, grises perla o maderas claras (como el roble natural o el haya), que ayudan a que la luz rebote y el espacio parezca más abierto.
Evita los suelos muy oscuros o con patrones demasiado grandes y recargados, ya que “comerán” el espacio visual y harán que la cocina se sienta más estrecha de lo que es.
Ahora bien, si lo que quieres es poner un tono oscuro en el suelo, entonces, asegúrate de que el mobiliario y las paredes son claras. Otra opción son muebles oscuros con un pavimento y un revestimiento en un tono claro, dándole un toque sofisticado y moderno a la cocina.
¿Qué color elegir para una cocina oscura o que no tiene ventanas?
No es lo más frecuente, ya que normalmente la cocina está conectada con una galería o un patio, pero a veces es demasiado oscura o no tiene la suficiente ventilación.
Como se trata de un espacio con poca iluminación natural, lo ideal es elegir suelos con un acabado ligeramente satinado o pulido, con el objetivo de que reflejen la luz artificial y así iluminen los rincones más oscuros de la cocina.
¿Qué color elegir? Aconsejamos los tonos cálidos como el beige o un tono arena, para compensar la falta de sol y conseguir que la estancia sea más acogedora.
Arriésgate con el contraste en una cocina grande
¿Tú cocina es amplia con grandes ventanales y mucha luz natural? Entonces, te invitamos a arriesgarte un poco y jugar con los contrastes utilizando suelos oscuros, como un acabado en madera ahumada, antracita o pizarra combinado con muebles claros.
¿Otra opción? Un suelo oscuro en una cocina grande aporta una sensación de solidez y lujo inigualable. También es el escenario perfecto para los hidráulicos de patrones complejos que mencionamos antes.
Colores intermedios, los más prácticos
Si eres de los que no quiere estar pasando la mopa cada vez que cae una miga de pan, los colores intermedios son tus mejores amigos. Los suelos excesivamente blancos delatan cada pelo o mancha, y los negros puros muestran el polvo y las marcas de cal del agua al momento.
Los tonos grises cemento, las maderas con mucha veta o los colores arena son los más agradecidos, ya que camuflan perfectamente el uso diario entre limpieza y limpieza.
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